FOTOGRAFÍA CON AI

FOTOGRAFÍA con AI… ¡¡¡ ay, ay, ay!!!

La sala estaba petada. Joan Fontcuberta acababa de presentar su último libro, DESBORDAR EL ESPEJO (muy recomendable como todo lo suyo), y comenzaba el turno de preguntas donde cualquiera puede comentar o preguntar algo acerca del libro en cuestión. Y lo que suele ocurrir, en ese espacio de tiempo que dura más de la cuenta, es que cualquier asistente puede despacharse con una, a veces no corta, disertación o conjetura sobre lo humano o lo divino sin que tenga mucha relación con la publicación presentada. El caso es que tomó la palabra un fotógrafo, así se presentó, que comentó lo curioso y decepcionante que le parecía que la AI de Adobe no fuera capaz de hacer una fotografía de retrato de personas con gesto amable, sonriendo, alegre. Supongo que sería así. Yo pensaba para mí que no se preocupara, que, en breve, semanas o meses, aparecerían unas cuantas plataformas de AI que serían capaces de generar una imagen de un rostro con buena cara. Que, en ese mismo instante, había decenas y decenas de laboratorios informáticos con un montón de programadores e ingenieros ingestando datos y datos a su nueva herramienta para uso y disfrute de cualquiera, fotógrafo o no. Lo importante del tema no es eso, que cualquiera puede entender si tiene conciencia de que la AI está en pañales, que es como un recién nacido al que hay que ir alimentando para que crezca y mejore sus prestaciones y capacidades. Lo importante y preocupante es que aquel fotógrafo hablaba de fotografías hechas con AI.

Intentemos definir fotografía. Más allá de alguna respuesta intelectual, poética o rocambolesca, no creo equivocarme si digo que fotografía es toda imagen generada por efecto de la luz, foto (luz), grafía (grafos, dibujo). Y desarrollando algo más la idea, se podría decir que fotografía es toda imagen generada por efecto de la luz en una cámara oscura. Yendo más allá, diría que fotografía es toda imagen generada por efecto de la luz en una cámara oscura y capturada y conservada en un soporte físico. Hasta que la era digital ofreciera a todo el mundo una cámara fotográfica digital, la fotografía se había llamado así: fotografía, sin más. A partir de aquel momento surge la necesidad de tener que ponerle apellido. A partir de aquel momento habría fotografía analógica y fotografía digital. Y eso era correcto. Fotografía analógica es toda imagen generada por efecto de la luz, en una cámara oscura y capturada en un soporte fotoquímico, una emulsión sensible químicamente. Fotografía digital es toda imagen generada por efecto de la luz, en una cámara oscura y capturada en un soporte electrónico, un sensor. Y las dos son fotografía. La diferencia entre fotografía analógica y fotografía digital es que esa imagen la vamos a capturar en soportes diferentes, pero ambas se han generado por efecto de la luz en una cámara oscura. La mejor cámara digital del momento, la última en salir al mercado, la de mayores prestaciones, no es otra cosa que una cámara oscura a la que le hemos añadido una serie de piececitas, relés, circuitos impresos, procesadores, pantallas led, tarjetas de memoria y una batería. Es una cámara oscura que captura la imagen en un sensor digital. Una AI no es una cámara oscura, una AI es un programa informático que tiene la capacidad de generar una imagen a partir de innumerables otras imágenes transformadas en datos (matrices algorítmicas complejas) que van a procesar dígito a dígito hasta componer la imagen final. Así que una AI no hace fotografía, ni hoy ni nunca, son incompatibles. Por definición y por respeto a todas aquellas personas que durante los últimos ciento y pico de años han dedicado su tiempo y su trabajo a hacer fotografía (Adams, Walker, Newton, Cartier Breson, Hockney, Vallonrat, de Midel, García Alix…, …, …), llamemos a las cosas por su nombre. Un fotógrafo hace una fotografía con una cámara de fotos. Quien se sienta delante de una pantalla para hacer una imagen con una AI no es un fotógrafo, no hace una fotografía.